Cinco mujeres y cinco arquetipos humanos que abordan pasiones universales: los celos, el deseo reprimido, la imperiosa necesidad de libertad, la venganza y la soledad.
A pesar de haber sido escritas hace casi un siglo, la representación demostró que las heridas y contradicciones que retrató Lorca siguen palpitando con la misma vigencia en la sociedad actual.
Camaleónica María Marín Leyva
El peso absoluto de este desafío escénico recayó sobre la actriz María Marín Leyva. Graduada en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla y directora artística de las compañías El Burujo Teatro y Agrigento Teatro, demostró un dominio técnico y una entrega emocional impecables.
Marín Leyva sostuvo la función completa en solitario, transitando de un personaje a otro con una agilidad pasmosa. En cada transición no solo cambiaba de vestuario o de iluminación, sino que modificaba radicalmente su tono corporal, la mirada y la voz, logrando que el espectador olvidara que estaba ante una única intérprete y se sumergiera de lleno en el alma de cada una de “las esposas” de Federico.